Fotógrafos cordobeses en la Real Academia.

Pocas instituciones culturales pueden presumir como La Real Academia de Córdoba de una historia de más de dos siglos de vida. Desde que fuera creada, allá por 1810, como una escisión de la Real Sociedad Patriótica del País ha capitaneado gran parte de la cultura, las artes y las ciencias en la ciudad de Córdoba. No obstante, es una entidad no demasiado conocida por la ciudadanía a pesar de los esfuerzos realizados en las últimas décadas por sus directores en abrirse a la sociedad cordobesa. 

Su historia está conformada por los nombres de los grandes creadores e investigadores de la provincia, pero solo desde 2002 abrió sus elitistas puertas a la fotografía con la incorporación del querido Juan Vacas Montoro como académico correspondiente. Sin embargo, la institución ha contado casi desde sus inicios entre sus miembros con grandes amantes de la fotografía e incluso con fotógrafos profesionales. Aunque la mayoría de estos fotógrafos consiguieron su entrada a la Academia como pintores. 





Obras de José Saló, Joaquín Hernandez de Tejada y Ventura Reyes.


Este es el caso de José Saló y Junquet (Mataró 1810 - Córdoba 1877), pintor de reconocido prestigio en la ciudad y primer director de la Escuela de Bellas Artes de Córdoba. En 1854 poseía una galería de daguerrotipista profesional y estaba especializado en retratos de fallecidos. Además de a la academia cordobesa, José también pertenecía de la Academia Nacional de Nobles Artes de San Fernando desde 1870. Idéntica es la historia de Joaquín Hernández de Tejada (¿? 1826 - Córdoba 1871), académico cordobés y de la de San Fernando desde 1868. Fue un destacado pintor de su tiempo en la ciudad, que también tuvo galería de retratos fotográficos en la calle Pedro López desde al menos 1867. Aunque su gran trabajo y por el que ha pasado a la historia de la fotografía española es por realizar el primer censo fotográfico de retratos de bandoleros, para el proyecto pionero de seguridad del gobernador de Córdoba Julián Zugasti.


Más amplio es el perfil profesional de Ventura de los Reyes y Corradi (Sevilla 1836 - Córdoba ¿1896?). Pintor con una dilatada formación en la Escuela de Bellas Artes de Sevilla. En 1868 se instala en Córdoba por motivos familiares, donde Corradi simultanea desde 1875 las actividades de fotógrafo, literato, periodista, pintor y docente. Dentro del mundo de la pintura, Ventura llegó a ostentar el cargo de catedrático de la Escuela Provincial de Bellas Artes en la década de los 70, entrando en 1876 formar parte de la Academia cordobesa.




Obras de Rafael Romero Barros, Enrique y Julio Romero de Torres.


Dentro del campo de las bellas artes en la Academia destaca la enorme figura de Rafael Romero Barros (Moguer 1833 - Córdoba 1895), quien practicó la fotografía no sólo como aficionado, sino también en sus obras, ya que realizó algunos retratos iluminados sobre fotografías. Una pasión por el arte de Daguerre que sin duda trasmitió a sus hijos Julio Romero de Torres (Córdoba 1874 – 1930) y Enrique Romero de Torres (Córdoba 1872-1956), ambos académicos y aficionados a la fotografía. Julio la utilizó de forma habitual como herramienta auxiliar para la realización de sus retratos, tomando fotografías a sus modelos como apuntes. Mientras que Enrique documentó fotográficamente sus trabajos de investigación en el Catálogo Histórico-Artístico de la provincia de Jaén y de Cádiz.




Obra de José Sánchez Muñoz.

Dentro del grupo de fotógrafos aficionados podemos enumerar a los académicos Hilario Jesús Solano Sánchez (Belmez), columnista del Diario de Córdoba y empresario; José Sánchez Muñoz (Córdoba 1845 - 1911) hijo del gran industrial Sánchez Peña, es un claro ejemplo del aficionado a la fotografía entre las clases acomodadas de la burguesía cordobesa del último tercio del siglo XIX. Algo posterior es José Martín Ribes (Córdoba 1896 – 1976), hombre de ciencia y catedrático de la escuela de Veterinaria de Córdoba. Este tuvo entre sus grandes pasiones la fotografía y el cine, siendo pionero en nuestra ciudad en trabajos de microfotografía. Asimismo, Ribes fue un gran amante de las técnicas de copiado pictorialistas y la mayoría de su obra fue depositada en la Academia cordobesa.


El salario del algodón de Juan Vacas.
Pero hay que esperar hasta el siglo XXI para que la fotografía entre por su nombre en la Academia Cordobesa de la mano del genial Juan Vacas Montoro (Jaén 1923 – Córdoba 2007), socio fundador de Afoco y avalado por su vasta producción artística, que abordó desde el neorrealismo al retrato sicológico y la abstracción. Tras su pérdida, y después de unos años sin presencia de fotógrafos en la institución cultural, el fotoperiodista de Diario Córdoba, Francisco Sánchez Moreno (Castro del Río 1967), volvió a llenar la Academia de imágenes con una excepcional muestra de retratos de los 33 académicos numerarios de la institución. 

Una presencia ganada por derecho y reconocida desde hace décadas en otras academias españolas como la de San Fernando y que avala el trabajo de tantos cordobeses por la fotografía. Un reconocimiento recíproco que engrandece a la Academia y a la fotografía cordobesa.




Francisco Sánchez Moreno con su obra Académicos.

Fuentes:
Actas de la Real Academia de Córdoba. http://www.racordoba.es/
Padrones del Ayuntamiento de Córdoba. 
Family Search. 
Diario de Córdoba. 
GONZÁLEZ PÉREZ, Antonio Jesús. La Mezquita de Plata, un siglo de fotografías y fotógrafos de Córdoba. Córdoba 2007, Fundación Botí.
El coleccionista de instantes. 
RIBES MARTÍN, José. El Guadalquivir, recorrido gráfico del río. Córdoba 1984, Caja Provincial de Ahorros.

Comentarios

  1. Una información muy interesante y necesaria para ir construyendo la historia de la fotografía y los fotógrafos. Gracias Antonio.

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